La poeta Mariela Cordero,
nuestra colaboradora, esta semana nos presenta dos poemas de Jeroh Juan
Montilla (Venezuela). Escritor. Profesor en Educación Integral, Magister en
Historia de Venezuela. Docente en el postgradode Historia de Venezuela de la
UNERG. Facilitador de Talleres Literarios: CONAC, Casa Nacional de Las Letras
“Andrés Bello”. Sus publicaciones han figurado en periódicos y revistas
nacionales e internacionales. Ha publicado los poemarios Humano de manchas
(1988); Lides de amor (1995); El sabor de Circe (2025); Salto a la fe (2025); Pasollano
(1993), antología poética guariqueña en coautoría con Tibisay Vargas Rojas, y
el texto de ensayos Articulaciones (2005). Galardonado con el primer premio en
el Concurso Regional de Poesía “Francisco Lazo Martí” (1989), con el poemario
Naranja del cinco de Marzo.
*
Lo primero que duele es yo
despierto y el sol se remonta
tras el canto esquivo de los loros
te has ido de mi único amanecer
el día es una sombra que crece
amasando soledad con olvido
mis dedos se queman
de tanto palpar mi cuerpo
palabras como cenit nadir horizonte
son frutos inalcanzables
soy tu ajena desazón en medio del día
este bosque donde me has dejado
la mentira es mi última moneda
un beso basta para entregarte
si solo pudiera decir tu nombre
te devolvería este amor.
*
Manténgase en la pupila
el hueco del amor
lugar que nunca podrá ver
no se levante de su ceguera
no hay sentido para el sí mismo
debe entender a la rama de espinaca
no huye de la luz
sólo ofrece un poco de ignorancia
mientras galopa hacia Damasco
tome de una vez este poema
la oportunidad nunca será suya
quédese en la única condición
la espera
(sepa que cada amanecer acaricia
lame con piedad el grumo de las nubes
unas gotas de leche
en el imborrable odio de las palabras)
yo también iba camino de Emaús
Él a veces vacía mi copa
la mosca es una metáfora que llega hasta el fondo
por eso dígalo todo
el deseo es la sal de su ser
es sencillo Señor
ninguno podrá encontrarte
será tan inútil como buscar
frutos en los árboles del paraíso
los caminos son modos de extraviarnos
pecado y virtud maduran mientras andamos
por eso mantenme en la pupila
siéntame en el hueco del amor
tú sabrás como y cuando llegar
ojalá cada torpeza sea un anuncio
solo Dios culmina lo que empieza
ven y sígueme
su última palabra.
Estos poemas pertenecen al libro inédito “El hueco del
amor”.

