En la sección de traducción de Mariela Cordero presentamos dos poemas de Hanen Marouani (Túnez). Es integrante del Parlamento de Escritoras Francófonas. Poeta, investigadora en lengua y literatura francesas, periodista, traductora y docente, su trabajo se desarrolla en la intersección de la creación, la investigación y la enseñanza. Tras ejercer en universidades tunecinas, continuó su formación académica en la Universidad Católica de Milán y la Academia de Estrasburgo. Sus investigaciones se centran en la representación de las mujeres en la literatura francófona, la enunciación y el discurso. A través de su obra poética, artículos y entrevistas, promueve la difusión de la poesía y el diálogo intercultural, explorando temas como la intimidad, el exilio y el encuentro. Es traductora de poesía del árabe al francés y colabora con el Colegio Internacional de Traductores Literarios de Arles. Su trayectoria internacional la ha llevado a participar regularmente como jurado y ponente en diversos festivales y encuentros literarios globales.
Las murallas del yo
Me quemo en un impulso
ardiente,
ya no por aquello que me
encadena,
sino por lo que me abre
—amplio, luminoso—
como un fuego claro en el
corazón del silencio.
Me fundí en la embriaguez
del espacio,
donde cada soplo se
convierte en impulso,
y mis venas fluyen de
cielo y luz,
en el vértigo de una
libertad sin fin.
Allí
donde se derrumban las murallas del yo,
se eleva un canto puro,
una fuerza desplegada,
la de los seres que se
atreven a ser íntegros,
llevados por la tranquila
ola del infinito posible.
Saboreo el aire, la
claridad, la travesía,
pues no hay nada más vivo
que aquello que se eleva,
y en el fuego que libera,
me convierto en pluma,
lista para volar, por
fin, hacia la inmensidad del día.
Estrasburgo, 24.07.2025
(Inédito)
No nací fuerte
No nací fuerte,
me construí con el sudor
de los silencios,
en los intersticios de
los gritos.
Avancé sin mapa,
me forjé en el yunque de
los días
y las noches sin espejo.
Albas lúgubres,
censuras llenas de
sentido,
cadenas en las muñecas
del alma,
herencias anudadas a las
constelaciones familiares.
Arrastrada
por los vientos cortantes
de tu olvido.
Ya no quiero contar las
horas,
ni seguir las cifras que
me imponen.
Sin fuerza mayor,
sin visibilidad,
solo fondos rotos,
apoyos que ceden.
No nací fuerte
trabajé hasta olvidarme
de mí,
respondí al llamado
cuando me agotaba,
me detuve para preguntar,
por fin:
¿Dónde estoy cuando ya no
soy útil?
¿Quién me escucha cuando
ya no doy más?
y, sin embargo, aquí
estoy, de pie,
no nací fuerte,
pero sí libre.
(Inédito)
Traducción al español por
Mariela Cordero.

